C18. El veneno de la lengua.
Giovanni Ferrari
La tenía sobre la mesa, devorándola, cuando el estruendo de la puerta principal al abrirse nos congeló la sangre. El sonido del metal golpeando el mármol fue como un disparo en mitad de la noche.
No fueron las balas de un rival. Fue algo peor. Unos pasos rápidos, secos, que subían las escaleras con una autoridad que me hizo maldecir en voz baja.
Pasos que conocían perfectamente el camino hacia nuestra intimidad.
No tuve tiempo de soltarla. No tuve tiempo de proteger su desnud