C14. El silencio de las sábanas.
Giovanni Ferrari
Regresé a la villa cuando el sol ya quemaba las calles de Roma. No había dormido. Tenía la ropa arrugada y el orgullo por el suelo. Al entrar, el silencio me golpeó de nuevo. Era un silencio denso, de esos que se te pegan a la piel y te hacen sentir que sobras en tu propia casa.
Fui directo a la cocina. Necesitaba café, negro y amargo, como mi humor. Genaro estaba allí, revisando unos papeles. Me miró de reojo.
—¿Noche larga, señor? —preguntó sin levantar la vista.
—Noche de pe