C15. No tener manchas en el mundo.
Giovanni se puso de pie de golpe. Sus ojos brillaron con una luz peligrosa.
—No. Ese no es mi destino. Yo no me casé para vivir en un convento. Te amo, pero no soy de piedra. Si tú no quieres ser mi mujer, me estás empujando afuera.
—¿Me estás amenazando con otras mujeres? —le pregunté. Sentí un frío helado en el pecho.
—No es una amenaza. Es la verdad. Un hombre necesita el calor de su mujer. Si tú me das frío, yo buscaré el fuego donde pueda. No quiero hacerlo, Francesca. Te amo a ti. Pero no