C12. El agua y el aceite.
Giovanni Ferrari
El llanto de Sebastián llenaba toda la casa. Para mí era música. Para Francesca era un susto constante. Llevábamos diez días en nuestra villa de Roma tras salir del hospital. Yo vigilaba cada puerta. No quería sombras del pasado cerca de mi hijo.
Entré al cuarto con flores frescas. Quería quitar ese olor a medicina. Pero me detuve en seco. La sangre se me subió a la cabeza.
Mi suegra estaba allí. Vestía de negro total. Parecía un cuervo junto a la cuna de madera. Murmuraba rezo