Emilia regresó a su escritorio con la carpeta abrazada contra el pecho. Todavía le costaba creerlo… “Confío en usted.” Tres palabras, solo tres. Y, sin embargo, no dejaban de repetirse en su cabeza.
—¿Qué te dijo? —preguntó Samuel al verla pasar.
—Que mañana voy a presentar una parte del Proyecto Horizonte.
Samuel levantó las cejas.
—Vaya…
—¿Eso es bueno o malo?
Él sonrió.
—Es una responsabilidad enorme.
Pero también es una oportunidad.
Valeria se acercó con una taza de café.
—¿Nerviosa?
—Muchí