Capítulo 78. Sin escapatoria.
Vane soltó el cajón del escritorio. Levantó las manos a la altura de los hombros.
Su rostro estaba pálido. Gris. Le temblaba la mandíbula inferior.
—Bajen las armas —exigió Vane. Intentó usar su voz de político. Intentó imponer autoridad—. Soy un funcionario electo. Tengo inmunidad parlamentaria. Necesitan una orden de la Corte Suprema para entrar aquí.
El capitán bajó el rifle. Se lo colgó del arnés del pecho.
Caminó directo hacia Vane. Sus pasos resonaron en la madera manchada de whisky.
—Su