Mundo ficciónIniciar sesiónSegún el plano estaban lejos de la oficina principal, así que nada debía pasar si se abría un poco la puerta de acceso a la escalera. Malena giró la manilla con extremo cuidado y abrió algunos milímetros nada más. El piso estaba casi oscuro, silencioso, pero para su suerte y su desgracia era casi todo de cristal, las oficinas eran abiertas y aun a treinta metros pudo ver la figura agitada de Giordano Massari.
Lo malo era que, si e







