Mundo ficciónIniciar sesiónMía sintió el cañón de la pistola contra la nuca y trató de separarse un poco, pero un gruñido de aquel hombre fue advertencia suficiente. No la iba a dejar salir ilesa a menos que lo obedeciera, y realmente dudaba que incluso si lo hacía la dejaría viva. Al final estaba cortado por la misma tijera de Giordano y Anthea, y la compasión o la vergüenza no cabían en mentes como las suyas.
—No vas a conseguir u







