El reloj de la biblioteca marcaba las tres de la tarde cuando Clara terminó de organizar el último fajo de documentos. La luz otoñal se filtraba por los ventanales, proyectando sombras doradas sobre los estantes de madera oscura. Llevaba horas revisando las cuentas de la casa, una tarea que Lord Delacroix le había encomendado tras notar su habilidad con los números.
Clara pasó los dedos por el borde de un libro de contabilidad, sintiendo la textura del cuero bajo sus yemas. Trabajar con estos re