Mundo ficciónIniciar sesiónEl cheque sobre la mesa me miraba como un ojo acusador, los números escritos con una caligrafía perfecta que prometía un millón de libras a cambio de mi libertad. O tal vez no mi libertad. Tal vez a cambio de mi alma. Ya no estaba segura de cuál era la diferencia.
Victor estaba de pie frente a mí, con sus manos en los bolsillos de s







