Mundo ficciónIniciar sesiónEl tiempo se había detenido.
Sophia yacía en los brazos de Adrian, su pequeño cuerpo inmóvil, sangre empapando su vestido. Adrian presionaba desesperadamente contra la herida, tratando de detener el flujo constante.
—No, no, no... —repetía como mantra—. Por favor, Sophia. Por favor no me dejes. No así. No por mí.







