Soraya siente una gota de sudor resbalándose por su mejilla y su corazón empieza a latir con fuerza en su pecho.
La han pillado vagando por ahí.
¿Qué va a pasar ahora?
—Te he hecho una pregunta —la voz se escucha de nuevo.
Esta vez se arma de valor y se gira para enfrentar a su opresor, que resulta ser un guardia del castillo.
—Yo… soy en realidad… Yo… —balbucea por el nerviosismo.
—Vuelve al dormitorio —le ordena.
Soraya asiente con suavidad y vuelve al dormitorio.
—Si sabes lo que te conviene