—¿Cómo está? —cuestiona Beta Nicolás en cuanto entra a la oficina de su Alfa.
En realidad, le sorprende verlo allí. Habían quedado en volver a encontrarse durante la cena.
—¿De qué estás hablando?
—Soraya, por supuesto. Me dijeron que la encontraron vagando por el pasillo.
El rumor, en efecto, se propagó como un reguero de pólvora.
—Ah, sí. Por supuesto que te lo han dicho. Ella está bien. De hecho, ahora está durmiendo.
—Ya veo…
—Simplemente no quiero que cause ninguna conmoción entre los guar