—Entiendo —dijo asintiendo—. Hoy hablé con el mago, mañana iremos por unas pociones y ver si él bebe está bien.
La cara de Helena se sonrojó. Estaba asombrada por lo que acababa de escuchar.
El rey estaba hablando de acompañarla mañana, cuando tenía mucho trabajo importante que atender. Deseaba que alguien la pellizcara para poder despertar de ese sueño. Se estaba volviendo demasiado real para su gusto.
—Helena. —Su voz llegó. Ella se sacudió y lo miró—. ¿Escuchaste lo que acabo de decir?
—Uh..