Helena estuvo en trance durante todo el viaje al jardín junto al rey Ares.
Anoche, cuando él le dijo que la acompañaría, ella no tomó en serio sus palabras porque pensó que no lo haría, pero él le demostró que estaba equivocada. A las siete de la mañana él la despertó para que se bañara y se vistiera y ahora iban camino a la torre del mago y ella no sabía qué hacer con la situación.
Estaba asustada porque no sabía cuándo él se rompería y volvería a su estado frío y distante normal.
—Helena.
Es