Estaba en llamas.
Helena, cogió la ropa del rey del cordel que estaba en el patio trasero del castillo y las puso en el cesto. Luego se dirigió a su habitación para doblarla en su dormitorio. En el momento en que entro al castillo, las criadas dejaron de hablar y le lanzaron miradas mortales, pero ella ya estaba acostumbrada a eso, así que simplemente las ignoró y siguió su camino, pero a medio camino, a sólo unos metros de la puerta del castillo, fue detenida por tres sirvientas.
—Reina, la esclava sexual. —Una