El rey Ares y Helena no tuvieron relaciones sexuales en su oficina. Se detuvo a medio camino y la envió a prepararse para tenerlo por la noche.
Desde que Helena dejó su oficina, había estado furioso. No podía quitarse de la cabeza la escena en la que Alfa Ace tocaba a Helena.
Estaba furioso no sólo con Alfa Ace, sino también consigo mismo por permitir que un asunto tan trivial lo perturbara tanto.
Había ordenado que las chicas que habían acosado a Helena fueran severamente castigadas, pero eso