Helena sonrió. Ella incluso se rió entre dientes.
El rey Ares la sorprendía todos los días, pero, ¿podía rechazarlo cuando el la estaba mirando con ojos de cachorros?
La repuesta era un gran… NO
Hizo un movimiento, lo único que se le ocurrió, subió la cabeza, agarro el cuello de Ares con las dos manos, pegándole a ella y estrecho los labios húmedos contra los de su rey.
Su dulce boca se pegó a la suya.
El rey Ares enloqueció de pasión metiendo su lengua y enredando la de ella, sus labios chocab