—Hola, Ace —dice Valencia tan pronto como entra a su oficina.
Alfa Ace observa lo bastante tranquila y más agotada de lo habitual. Tiene bolsas profundas bajo los ojos, como si no hubiera dormido bien en días, y los hombros encorvados. Parece derrotada, lo cual no es característico en ella. Sin embargo, aún usa su chaqueta y espada características, y luce más arreglada que muchas otras que conoce en un buen día. Aun así, las preocupaciones siguen acuciándole.
—Hola, Valencia. —Se sienta en la s