PERSPECTIVA DE ADRIÁN
"Ria". Mi voz salió suave. Débil. Sacudí la cabeza lentamente. No. Ella no se había ido. No podía ser. Esto tenía que ser una broma. Un error. Algo. Quizás cuando llegara a casa, ella estaría allí. Sentada tranquilamente. Esperando como siempre lo hacía. Pero había llegado a casa. Y ella no estaba.
Ahora estaba sentado en mi oficina. El único lugar donde podía esconderme. Afuera, había reporteros. Multitudes. Voces que gritaban mi nombre con furia. Adentro, había silencio.