VICTORIA.
Abro la puerta de mi casa y el murmullo del televisor en la sala me recibe. Dejo las llaves sobre la mesa de la entrada. El peso del día se disipa un poco cuando veo a la niñera levantarse del sofá.
—Hola, Victoria —dice ella en voz baja, acercándose—. Todo estuvo perfecto. Enzo no tuvo ninguna complicación con los puntos de la cirugía. Se tomó el medicamento a tiempo y durmió un par de horas. Se está recuperando muy rápido, es un niño fuerte.
Siento que un nudo se me desata en el pec