UN MATRIMONIO DE VERDAD. 2
MAX
Victoria se queda quieta bajo el tacto de mis dedos. Sus ojos se oscurecen un poco.
—Punto para ti —admite en un hilo de voz—. ¿Y mi libro favorito? Si sabes ese, te doy algo más que un beso.
Pienso rápido. Hace un mes, cuando entré a su despacho de noche para dejarle unos papeles, tenía un ejemplar viejo sobre la mesa, con las páginas amarillentas y el lomo desgastado. Un clásico ruso, pero de los densos.
—Crimen y castigo, de Dostoievski —le suelto a quemarropa—. Te gusta la culpa y el co