ULTIMA HORA.
MAX.
El silencio tras la llamada cae sobre la sala como una losa. Pesado, asfixiante. Valentina se desploma sobre el sofá, el rostro desfigurado por el terror. Intenta respirar, pero solo le salen espasmos cortos, secos. Se le ve el alma rota; no tiene voz, no tiene fuerza, solo la imagen de su hijo en manos de ese desgraciado. Se le ve en los ojos: ella no está aquí, está imaginando a Enzo asustado, golpeado, preguntando por ella. Ese infierno mental es lo que la está matando lentamente.
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