TANIA, VS VICTORIA.
VICTORIA.
Abro la puerta de la sala de juntas con firmeza. Tania ya se ha adueñado del espacio. Ha desplegado sobre la mesa de cristal decenas de carpetas, muestras de telas de seda en tonos pastel, catálogos de joyería y bocetos de arreglos florales monumentales. Las dos mujeres que la acompañan permanecen de pie a sus costados, con libretas en mano, listas para anotar cualquier orden de la matriarca.
Tania levanta la vista cuando entro. Me mira de arriba abajo, deteniéndose en mi traje de sas