VICTORIA.
Dos semanas pasaron volando, consumiéndome los días entre el hospital, las llamadas de negocios y los preparativos de una boda que me está drenando la paciencia.
La mejor noticia llegó ayer. Adel cumplió con todo el tratamiento al pie de la letra, sus niveles están completamente estables y los médicos por fin dieron luz verde.
Está listo para ingresar al quirófano para el trasplante.
Con el divorcio firmado y ratificado, recuperé mi casa. Lo primero que hice fue mudarme de inmediato.