VICTORIA
—¿Por qué no? Creí que ese era tu sueño.
—Sí, pero... ¿cómo va a nacer ese niño? —suelto, buscando las palabras.
—Sí, discúlpame... Es que no sé, estaba pensando en todo esto.
Max deja de comer. Apoya los brazos en la barra y se inclina hacia mí, clavándome esos ojos que parecen leer mis dudas. El tono juguetón desaparece por completo.
—¿Tienes dudas ahora, Victoria? ¿Qué es lo que pasa exactamente? Habla claro.
Dejo los cubiertos en el plato. Si vamos a estar juntos en esto, tengo que