VICTORIA
—Lo sé, Vic. Sé perfectamente quién es. Pero si no soy compatible con mi hijo... él me va a ayudar a encontrar el riñón que Enzo necesita para vivir. Ese es el trato.
La revelación me golpea el estómago como un puño de hierro. La miro fijamente, horrorizada por el pacto que acaba de sellar en esa oficina, y la pregunta me sale de la boca antes de que pueda detenerla:
—Valentina... ¿quién es él padre de Enzo?
—No voy a hablar del padre de Enzo en este momento, Victoria —me corta Valenti