VICTORIA.
Salgo del baño después de mojarme la cara. Me miro al espejo y trato de ignorar que mis labios están hinchados por el beso de Maximiliano. El encuentro con Tania ha sido un golpe de realidad. No solo ella nos atrapó en una situación comprometedora; también esta Hénrry, el jefe de Recursos Humanos que me vio en la oficina de Max. Las miradas de ambos fueron suficientes para hacerme entender que mi reputación en esta empresa está muerta.
Camino hacia la cafetería con el estómago cerrado