MAX
—Tu teatrito con Victoria se está cayendo a pedazos, primo —revira él, sosteniéndome la mirada con insolencia—. Con Valentina de mi bando, me casare y tendre el control total. Te vas a quedar en la calle, mirando cómo yo me quedo con todo lo que ese anciano contruyo.
—No tienes la capacidad ni el estómago para sostener una guerra conmigo, Maksim. El juego ya está decidido y tú vas a terminar en la ruina, mendigando en los pasillos de las empresas que yo voy a dirigir.
—Eso lo veremos la pró