VICTORIA
—Es mi culpa —sollocé—. Si no hubiera salido, si no hubiera intentado enfrentarlo... ella estaría viva. ¿Qué vamos a decirles a sus padres? ¿Cómo les explico que una chica inocente murió por estar en mi casa, por estar cerca de mí?
Maximiliano se inclinó hacia adelante y me obligó a mirarlo, sujetando mis manos con firmeza.
—No te atrevas a cargar con eso —dijo, con una intensidad que vibraba en sus palabras—. La culpa es única y exclusivamente de ese desgraciado. Él decidió venir, él