VICTORIA
—Yo también me alejé mucho —admito, sintiendo una punzada de culpa en el estómago—. Me obsesioné con salir adelante, con mi matrimonio con Adel, con demostrarle al mundo que podía sola. Me olvidé de que mi hermana me necesitaba. Estábamos en el mismo apartamento muchas veces y ni siquiera nos preguntábamos cómo nos había ido en el día.
Valentina toma la copa de vino y le da un trago largo, saboreándolo antes de mirarme de frente.
—Este vino está buenísimo —dice, intentando aligerar el