ALTAR.
VICTORIA.
Madrugué. El despertador sonó antes de que el sol asomara y salí de la casa en silencio, dejando a Enzo durmiendo.
Llegué directo al centro de eventos, uno de esos lugares enormes dedicados exclusivamente a bodas, con jardines inmensos y salones diseñados para armar todo en un solo sitio. Fui directo a la zona de camerinos. Una ducha rápida con agua helada me quitó el letargo del cuerpo, aunque la mente la seguía teniendo fija en la conversación con Valentina.
Al salir, el equipo de e