Visión de Mariana
El olor a hospital nunca me ha resultado familiar. Incluso después de tantas visitas a la cárcel, incluso después de los días que pasé ingresada tras el tiro, ese olor a alcohol y a desinfectante siempre me daba escalofríos. Pero aquel día el olor era distinto. No era una amenaza. Daba esperanzas.
La sala de espera del hospital era un lujo silencioso. Sofás de cuero crema, revistas actuales en las mesas de centro, un ventanal enorme que daba al jardín interior. Los empleados c