Visão de Rodrigo
La última noche en la isla llegó como un suspiro. El sol se puso de esa manera que solo se ve en el trópico y nos habíamos pasado el día entero en la playa, buceando, comiendo fruta y haciéndonos el amor en la hamaca del porche. Teníamos ese cansancio tan rico, de los que te pegan los ojos pero no te pesan en el alma.
Estábamos en la cama, enrollados en las sábanas… Mariana estaba bocabajo, con la cabeza apoyada en los brazos cruzados, e yo le pasaba los dedos por la espalda, d