Cap.
Visão de Mariana
El aviso de mensaje de mi móvil vibró a media tarde, cuando estaba en el salón revisando unos informes de la empresa. Era de tía Vera.
«Mari, ¿puedes hablar? Tengo que contarte una cosa. Va en serio».
Leí el mensaje dos veces, sintiendo un vuelco en el estómago. Tía Vera había estado en la boda hacía dos semanas. Había echado una mano con los preparativos, había bailado con mi padre e se había hecho fotos con Laura. Me acordaba de haberla visto sonreír, pero ahora, pensándolo b