Visão de Mariana
El beso del altar todavía me quemaba en los labios cuando caminamos de la mano por la arena hacia la zona del banquete. El sol empezaba a ponerse, tiñendo el cielo de unos tonos naranjas, rosas y morados… un espectáculo montado solo para nosotros.
La estructura que habían preparado en la playa era sencilla, pero preciosa. Carpas blancas iluminadas por ristras de leds que parpadeaban como luciérnagas. Mesas redondas con manteles azul marino, centros de flores blancas y velas que