Mundo ficciónIniciar sesiónLa casa estaba en un silencio profundo, solo roto por el tic-tac lejano del reloj del vestíbulo.
Laura llevaba horas dormida.
Yo estaba en el despacho, intentando concentrarme en un informe fiscal que se negaba a tener sentido.
La cita con Priscila era en poco más de una hora, pero en lugar de expectación, solo sentía un peso sordo sobre los hombros. Necesitaba agua. Quizá algo más fuerte después.
La penumbra de la c







