Cap. 159
Abrí los ojos como platos, miré a la puerta y luego a él.
— ¿Quién es? —su voz salió controlada, impresionantemente normal para tener la mano en mi culo y la respiración totalmente acelerada.
— Señor Rodrigo, es Eliete. Ha llegado un paquete para usted.
Casi se me para el corazón.
Eliete. Ahí. Al otro lado.
Me moví para soltarme, correr y esconderme en algún sitio, pero su brazo me mantuvo quieta.
Antes de que pudiera protestar, me atrajo de nuevo y me besó otra vez, rápido, feroz; un