Cap. 158
— Yo... llegaré a casa más tarde —logré decir, notando que la voz me salía rara.
Él no respondió y la llamada se quedó muda. Miré el móvil, vi que había colgado y volví a mirarlo a él; vi cómo su coche arrancaba en cuanto el semáforo se puso em verde.
Mierda.
— ¿Mariana? —la voz de Adriano me trajo de vuelta—. ¿Todo bien?
Le miré y vi que ahora estaba todavía más serio, con un toque de irritación en los ojos. Pero también había tristeza y yo lo entendía… primero Nara, ahora yo.
En su c