Con Hernán, las cosas no habían mejorado, estaba desecho, en los próximos días tendría un juicio que dictaminará su condena. Estaba tan preocupado por Milenne que ni siquiera había pensado en su aspecto, sin comer, sin dormir, con ojeras, no podía pensar en nadie más que su novia, ni siquiera sentía hambre o sueño.
—Buenos días muchacho, te traigo malas noticias— saludo el oficial que le había asegurado ir a visitar a su novia llevándole cena.
—¿Qué sucedió ahora?— respondió con la mirada f