Después de la movida por el cuaderno y la charla con Marcos, Clara se dio cuenta de que no podía seguir negando lo que sentía. Aquello que empezó como simple curiosidad para inspirarse en su novela, se había transformado en algo mucho más personal e intenso. Estaba pillada por Marcos Soler, y esa idea le daba tanto miedo como emoción.
Se sentó frente al ordenador, pero en vez de mirar la pantalla, se quedó mirando por la ventana, pensando en sus cosas. La historia de Adrián y Elena en su novel