04. Eres una Ridley
Livia cerró la puerta con más fuerza de la necesaria. No supo cómo había llegado a casa luego de ese desastroso encuentro con Garrett y con el abogado, pero en la seguridad de su hogar, por fin, dejó escapar un sollozo. Uno. Solo uno.
Caminó hasta el sillón y se sentó, cubriéndose el rostro con las manos. Respirando hondo, intentando inútilmente tranquilizar los latidos acelerados de su corazón.
—¿Qué sucede, Livia?
La voz de Kala, la tomó por sorpresa, no esperaba encontra