03. Un café
Garrett abrió los ojos desmesuradamente; por un instante creyó haberse confundido de persona, que la silueta frente a él era solo una coincidencia. Estaba a nada de disculparse… hasta que esos ojos verdes se clavaron en los suyos. Imposible de olvidarlos, imposible de confundirlos.
Lo había intentado, más de una vez, pero ninguna de las largas noches que pasó desde que se marchó de San Antonio, pudo conseguirlo. No pudo borrar el recuerdo de esa mirada, ni el sabor de esos labios qu