45. Dos pájaros de un tiro
Aiden abrió los brazos para recibir a su hija. La estrechó fuertemente contra su pecho mientras ella lo saludaba con un beso en la mejilla. Con discreción, miró a Garrett bajar del auto. Tenían muchas cosas de que hablar, pero no era el momento ni el lugar.
—Papá, qué sorpresa. ¿Por qué no me dijiste que venías? —preguntó Livia recuperando la compostura.
Aiden levantó la mirada de nuevo. Garrett se había recargado contra el auto, tenía los brazos cruzados con una fal