14. Por favor, acéptalo
14. Por favor, acéptalo
Knox observó las rosas como si fuera un mortal veneno. Garrett, siempre Garrett. Parecía un chiste, pero ese maldito hombre había sido enviado del mismo infierno para arruinarle la vida.
—Señor Ridley, la señorita Nova…
—No le digas que vine a buscarla, ni siquiera me menciones ni por accidente. —Knox interrumpió a Luis, echó una última mirada a las rosas, se giró y se marchó.
Se maldecía por su debilidad, por su necesidad de creer en la inocencia de Nova, pero siempre h