78. Hermosa y perfecta
Livia se sentó en la pequeña sala del apartamento que antes fue de su cuñada. Su padre y Zaria llevaban mucho tiempo viviendo ahí; había dejado su vida en San Antonio para venir a apoyarla e incluso había dejado a sus hermanos a cargo de Mila y Axel. Había sido un gesto muy bonito y una muestra de amor incondicional.
—Y entonces, ¿qué otra noticia nos tiene para venir tan temprano a casa? —preguntó Zaria, dejando la bandeja de té sobre la mesa de centro.
Livia miró a su p