La batalla seguía con plena furia, sin duda los indígenas eran muy valientes y arriesgados, con lanzas y cuchillos grandes se defendían, mientras que los militares no podían utilizar las armas entremedio de las mujeres, lo que había dado paso a una lucha cuerpo a cuerpo entre todos.
Los hombres Wulka inmediatamente resguardaron a las mujeres entremedio de la batalla, llevándolas a una ruca y entraron las mujeres atemorizadas, Sofía, Rosa, Irinha, Delhia y Kate. Como la batalla no estaba ganada