Los días siguientes Benjamín no dejaba de hablar de Abigail, ellas lo habían invitado a cenar a él y los hermanos de Margarita que vivían en la casa de campo, allí los acompañó Margarita y Raúl, pasando una tarde maravillosa. Los adultos conversaron mucho, mientras que los niños jugaban en el patio hasta cansarse.
A Margarita y Raúl les agradó mucho Carolina, la madre de Abigail, era una mujer sencilla, alegre y que cocinaba muy rico.
Al llegar a la casa de campo los niños contaban lo bien que