Antonio veía a sus amigos felices, Peter y Ángela que parecían adolescentes, Joaquín con Eslha que esperaban con ansias su primer bebé, Raúl y Margarita que solo al verse se alegraban y Juan que cada día aparecía más por la casa para acercarse a Magdalena. Por otra parte, Estela y Eulogio se les veía más tranquilos, él llevaba a los niños a la escuela y los recogía a la hora de almuerzo, esos niños le alegraban su día con historias y juegos, y Estela cada día se despreocupaba más de la empresa,