UNA SEMANA DESPUÉS
Los días pasaron sin ningún tipo de percance, fue un poco extraño, pero me alegraba demasiado que mi familia nos dejara en paz, creo que ellos habían aprendido la lección, o tal vez tenían miedo de lo que pudiéramos decirle a la prensa.
Caesar se acercó a mi, yo estaba en la cocina comiendo algo de cereal, el me quedó viendo y después arrugó el entrecejo.
— Te levantas muy tarde — Me dijo.
Yo lo quedé mirando de arriba a bajo, eran las siete de la mañana, como se atrevía a de